POEMA TRADUCIDO DE IOSEBA SARRIONANDIA
MARINEROS
Algunos marineros quedaron allí para siempre,
en un rincón próximo al puerto, junto al cementerio.
Al anochecer entran a la taberna
y beben hasta perder el sentido,
como si su destino fuera un dado
arrojado por un niño
detenido en la primera o segunda cara,
como si no quisieran volver a casa,
como si nunca hubieran tenido una casa,
como si para salir a la calle la noche fuera
un catálogo de ladridos.
En una pared de la taberna hay una botella
en cuyo interior se ve una fragata
en miniatura y en su cubierta diminutas figuras
humanas vestidas de blanco.
En el puerto de Mörland nunca hay
barcos.
