Enero-2008
A veces me da vergüenza hablar de mis propias obras, de mis poemas, de mis escritos, porque aquí también entra en juego mi propia nausea.
Esa nausea que siento cuando nos alabamos a nosotros mismos como si fuéramos dioses
literarios.
Hoy no me queda más remedio que decir. Decir que escribir un libro es decir que también hay una necesidad vital, solo eso. Mi ultimo libro se titula Cúmulos del Norte y la critica es de esa autoridad en materia literaria, sabedor de tantos libros impresos como es Iñaki Urdanibia.
El es mi juez en este caso.
Vaya también mi agradecimiento a Teresa Aldamiz prologuista del libro, poeta donde la palabra suya es la sinceridad más profunda, hoy, en estos tiempos de halagos inútiles.
Por eso en ella por su honestidad y gran conocedora del verso, el pensamientoy la palabra, yo he confiado.
Tambiénle dejo a Adolfo Marchena que sea el juez de este libro ya que conoce mis trabajos, mejor que yo.
Jose Luis Pasarin Aristi
En busca del sentido
+ José Luis Pasarín Aristi
<<Cúmulos del Norte>>
Editorial Visión Net, 2007
95 págs. / €.
Nombra el poeta gazteiztarra aquéllo que los filósofos <<llaman el sentido de
Y versifica Pasarín acompañado de sus amigos, y lo hace avanzando por los paisajes amados ya sean de acá o de allá, por Guanabacoa. Nos veremos mojados por el sirimiri y fliparemos con el verde de los prados, o por arenas finas de acogedoras playas, o por los emblemáticos quartiers de París, y por las ciudades mártires que hermanan Gernika a Gaza(que ambas riman en “g” de guerra criminal, y hasta me atrevería a decir de genocidio ) mas todos los lugares, no hace falta ni decirlo, como escenario de los humanos, de los anónimos pero también de los célebres, los Rilke, los Yeats, Lizardi, Bergamín, Apollinaire, Hölderlin, los Guevara, Cristo… quienes le sirven de acompañantes y guías. Y así Pasarín nos entrega una vez más no la voz de un visionario sino un verso que se ha alejado de la mentira y convertido plenamente en <<canto de libertad>>.
Los versos de <<Cúmulos del Norte>>-desde el principio hasta el fin, desde los versos iniciales desplegándose hasta los flashes finales con forma de haiku- son humanos, demasiado humanos, y hunden sus raíces en la tierra, en todas las tierras, y visitándolas recupera el poeta en ella/ellas la máxima protagórica de el hombre(y la mujer, claro) es/son la medida de todas las cosas.
Iñaki URDANIBIA
Critico Literario
a mi viejo amigo, con el que comencé...
José Luis Pasarín Aristi ha publicado recientemente el libro de poesía Cúmulos del Norte. Es la transmutación de un libro que leí hace años. En ese tiempo Pego fuego a medio poemario creando poemas nuevos pero en aquel entonces escribí una pequeña crítica que sigue siendo válida para este libro. Han pasado muchos años pero no puedo por menos que dedicarle unas palabras.
LA PATRIA IDÍLICA DE JOSÉ LUIS PASARÍN ARISTI
(O aquello que existe o que tal vez hoy no existe)
El crítico Northrop Frye dijo que la literatura era un desinteresado uso de palabras: uno no tenía porqué estar interesado en las consecuencias. Cúmulos del Norte, último poemario (ahora libro) de José Luis hasta la fecha, es un libro creado para la consecuencia. A pesar de lo paradójico que pueda parecer ya que, a mi entender, es el libro más comprometido del autor. Sería necesario hablar del poeta hombre y del poeta desnudo. Del hombre sensible frente al poeta idealista. Del hombre que llora una muerte ridícula para casi la totalidad de quienes le rodean frente al poeta que se encierra durante días en un monasterio con el fin de dilucidar un haiku.
La crítica de un libro debe ser sencilla y directa, para tratar de acercarla lo más posible al lector. De nada nos sirve pergeñar una teoría del absurdo o un manifiesto de lo contundente si obviamos la principal causa que nos conduce a elaborar una crítica: el acercamiento del autor y su obra que se supone nada sabe, que lo ignora todo.
Decía José Bergamín que al que se le mete una idea en la cabeza se vuelve loco. Las ideas no deben meterse en la cabeza, sino salir de ella. Salir corriendo, fugitivas. La cabeza no es una madriguera. En Cúmulos del Norte hay un poema que lleva por título Exilio o al Bergamín que está en los cielos. Y habla de sueños y de una tierra prometida. Exortizando sus ideas José Luis Pasarín rehuye quedarse con nada propio. Nadie le ha dicho que tenga que hacerlo pero desde sus Haikus de la luz enajenada, el poeta, que tan bien se desenvolviese en las distancias cortas, parece haber encontrado un camino diferente para mostrarnos que la libertad, ni tiene nombre, ni se puede poseer.
Y ésta es, precisamente, la patria idílica de José Luis Pasarín Aristi. Una patria sin aristas, sin forma, a prueba de balas y promesas falsas, que diría Benedetti. Porque la patria de José Luis es la más hermosa y seguramente esa que nunca encontraremos. Por mucho que la busquemos. Sólo la podemos ansiar. Y en estos poemas se nos dice que estamos buscando en el ángulo inverso, en el pantano equivocado, en las alas de una paloma que ya está muerta desde hace tiempo. Y para ello se censura al hombre, en muchas ocasiones. Se le acusa de insolidario -¿y quién puede negarlo, afirmar lo contrario?- de falta de compromiso, de falta de valores éticos.
Ultimamente, todo sea dicho, se publican libros de poesía que no tienen la suficiente fuerza para conmover. Para hacerte sentir, aunque sea por el espacio de un segundo. Libros que no nos dicen nada. Que nos dejan tan apáticos en su primera y en su última página. Sin embargo, he apreciado en Cúmulos del Norte, desde su primer poema, una fuerza tal, que al llegar a su Oda a la libertad de expresión truncada, me encontraba ya exhausto. Comienza el poema:
Si no amanece
te aseguro que
es porque
han venido
a robar la palabra libertad
De nuevo
nos negarán
la luz
encarcelando a los fonemas/...
He tenido que parar. Ante el contenido y la forma. Un contenido que a muchos puede llegar a escocer. Porque vivimos en un mundo donde la verdad hiere y duele. Y estos poemas, muchas veces, hieren y duelen.
Versos directos, repletos de metáforas, símbolo y muchos símiles en ocasiones difíciles de captar, a no ser en una segunda lectura. Que no se hace necesaria debido al ritmo del poema aunque se hace necesaria debido al contenido del poema. Y por otra parte el sentido común te lleva a releer los versos de José Luis, intentar sacarles un jugo que con la primera lectura se queda a medias. Y tampoco habría problema en releerlos una tercera y una cuarta vez.
Adolfo Marchena
